Argentina declaró su independencia un 9 de Julio de 1816 en San Miguel de Tucumán. Esta fecha simboliza el nacimiento de nuestro país y dibuja nuestra Carta Natal sugiriendo el mapa del cielo donde se va activando la melodía de nuestro destino.
La Argentina tiene apenas 199 años, somos un país muy joven, podemos pensarnos como una nación adolescente y que “adolece”. En el 2016 celebraremos nuestro bicentenario en sincronicidad con un tiempo de intenso crecimiento y grandes oportunidades de maduración.
Interpretar una carta natal es complejo y se podrían escribir varias hojas sobre Argentina y sus posibilidades astrológicas. Aquí haremos una evaluación sintética y para que pueda ser entendida por el público en general, por aquellos que desconocen la terminología astrológica, lo primero será entender la carta natal de base a través de los signos de su Luna, su Sol y su Ascendente.
Argentina tiene Luna en Capricornio, la Luna en la carta natal de un país simboliza la vivencia emocional más primitiva, la identidad del pueblo y aquello que se afectiviza y da seguridad a los ciudadanos. Nuestra Luna en Capricornio simboliza a un pueblo que se ha acostumbrado a la escasez y a la austeridad, que se adapta a situaciones extremas y se refugia en el lamento o en el reclamo a autoridades a quienes les proyecta excesivo poder y les reclama que solucionen sus carencias. También nos otorga el talento de “arreglarnos con poco” y salir adelante ante circunstancias extremas.
El Sol de Argentina está en Cáncer. El Sol es aquello que conocemos como “el signo zodiacal” y en la carta natal de un país simboliza la identidad madura, la personalidad con la que se lo reconoce el mundo y también al lugar que ocupan nuestras figuras solares, nuestros gobernantes. Esta identidad canceriana sugiere una genuina sensibilidad. El agua canceriana nos conecta con los talentos de ser un pueblo receptivo, amoroso y solidario; como también con la necesidad de tener líderes carismáticos a quienes admirar.
El tercer factor importante es el signo del Ascendente pues sugiere el destino: nuestro país tiene Ascendente en Libra. Libra indica un camino de vida asociado a la vincularidad, es un signo de aire que propone aprender a relacionarnos, a reconocernos como una nación que se enriquece cada vez que sabe incorporar al otro diferente, – tanto entre partidos internos como en la negociación con otras naciones-. Nuestro destino como país sugiere una apertura antes que un cierre y propone animarnos a desarrollar la capacidad de negociación e intercambio.
En el presente período – años 2015/2016- la carta natal de Argentina está atravesando una etapa de profunda transformación. Urano – el planeta de la libertad, la igualdad y la fraternidad- y Plutón – el planeta de la resurrección y la potencia – están generando tiempos de cambios radicales, de grandes desafíos y de nuevos renacimientos. Atravesamos tránsitos o movimientos astrológicos similares a los de los años 1982-83 cuando Plutón también movilizó a la luna y al sol de nuestra carta y padecimos la desgraciada guerra de Malvinas-. A partir de la Guerra de Malvinas el desafío de resurrección como nación tuvo que ver con liberarnos del terrible pensamiento de que los Gobiernos Militares eran la solución para nuestros problemas y nos animamos a comprometernos en el camino de una democracia sostenida y estable. ¿Podremos ahora aprovechar la oportunidad de profundos cambios que estamos atravesando y que en el año 2016 aún seguirán apareciendo sin necesitar pagar peajes tan altos -como lo fue el de la guerra-? Ojalá que tantos años de democracia nos hayan dado la madurez suficiente para que este gran renacimiento no necesite de grandes sufrimientos.
El equipo de gobierno que inicia su mandato en diciembre del 2015, sugiere también la mirada y la participación de un pueblo mucho más activo con la democracia, la gente común deberíamos estar más comprometidos y convertirnos en observadores responsables de las acciones de nuestros gobernantes. En este 2016 las estrellas nos llevan a una forma de democracia diferente, cada acción requerirá dialogar con los oponentes – nadie tiene la mayoría absoluta en diputados-, donde la corrupción debería ser gravemente sancionada, donde los otros tanto opositores como los otros países sean fuente de negociación y dialogo que enriquece y podamos tener una economía clara superando el eterno karma Argentino de la inflación.
¿Nos animaremos a semejante desafío sin tener que pagar excesivos costos?

Beatriz Leveratto