por Beatriz Leveratto

Cuando en astrología hablamos de atracción y de amor, vamos a referirnos en general a los planetas : Venus y Marte. El planeta Venus, en la carta natal de cada uno de nosotros significa nuestra capacidad para: seducir, complementar, disfrutar, armonizar, en tanto que Marte, será nuestra capacidad de:            pelear, conquistar, desear, defender, arrancar. Más allá de la interacción de estos dos aspectos femenino y masculino en nuestras vidas, no debemos olvidar a la función que cumple el planeta Neptuno, que para la  astrología simboliza nuestra capacidad para ilusionarnos, fantasear,  resonar,  soñar.

VENUS:

Lo femenino mas arquetípico que aun resuena en nuestro inconsciente tiene que ver con:  la máxima entrega del femenino para potenciar al masculino, lo que ayuda desde su entrega y amorosidad a aumentar la fuerza, el valor y la  valentía del lado activo-“masculino”, hoy en día, para evitar exacerbaciones feministas es bueno pensar el “masculino”, como el lado  generador de cualquier persona mas allá del sexo que sea, por tanto Venus ayuda a sacar lo mejor del potencial creativo y generador de cada uno de nosotros.

Si pensamos entonces en la función más autentica del planeta Venus podríamos decir que es la de una  absoluta  entrega  que permita el  florecimiento  del  otro,  que se manifieste la totalidad.  Siempre hay  otro  que me  totaliza .  Algo  se  completa   entregándose.

En esta función el otro cumple un rol muy importante ya que lo saca a uno y es a su vez sacado de su propia incompletud. Al entregarse se completan ambos polos tanto en ámbitos sexual-físico, como sagrado – místico. Comienza a generarse la idea de que hay un otro que restituye mi totalidad perdida, casi    invariablemente se gestará el “anhelo de encontrar a mi alma gemela”. En principio solemos tener una manera polarizada de reaccionar por  la fascinación o por el terror que se percibe al tocar este anhelo de encuentro perfecto y divino, ciertamente tan mal comprendido y resuelto por los vínculos femenino – masculino hasta ahora. Venus es aquella función que permite generar creatividad;  inspirando, activando, excitando al lado activo o al lado masculino de cada uno para llevarlo a manifestarse en la realidad.

Para Venus no hay diferencia entre la Geisha o la Santa Mística o la Religiosa, de hecho la palabra  “religión” está ligada a algo destinado a RE – ligar,  RE – unir. Está función produce en uno un nivel de exaltación que sensibiliza y emociona de forma tal que permite entrar en contacto amoroso con todo ser vivo. Para la cultura oriental existe la figura de la GEISHA, para nuestra cultura occidental no hay figuras, no hay  imágenes que habiliten esta función de una manera organizada o comprensible para la psiquis humana.

Es interesante analizar como vivimos esta energía en occidente en tiempos modernos que hay tan pocas posibilidades para “drenarla”, solemos tejer miles de historias y fantasías amorosas que incluyen por supuesto la histeria y la seducción, tanto en la vida personal como “consumiendo” telenovelas, etc. Y solemos pasar nuestra vida en  una eterna búsqueda del alma gemela, por lo que en lo más profundo en medio de toda esa seducción y malos entendidos amorosos buscamos insaciablemente a aquel ser único y auténticamente complementario, que podrá darnos energía suficiente durante muchos años para mantenernos en un “éxtasis total”, durante toda la vida…(¿) Algo parece sugerir que esta búsqueda de la media naranja, está destinada a ser desilusionada.

A lo largo de las múltiples experiencias podremos comprender cual es nuestra magia natural con la que armonizamos al otro, con la que logra despertamos en el otro “algo” que ni el /ella misma conoce.

MARTE  :

Función ligada al arquetipo del Guerrero, del Conquistador, el Deseante, el que tiene  máxima vitalidad, fuerza, y capacidad competitiva, y esta teñida de toda la memoria arquetípica y malos entendidos fundantes en relación a esta función que han sido acumulados por siglos en el depósito inconsciente de la humanidad. Para el guerrero es fundamental ganar, irradiar la suficiente fortaleza física, potencia y valentía tanto como para atreverse a morir  en cualquier momento, con conciencia de que matar es vital para sobrevivir. La violencia pasa a ser casi algo “sagrado” ya que es un instrumento fundamental para la vida, hará lo que haya que hacer para conseguir lo que necesita. Marte es naturalmente  depredador y competitivo pero también es franco, sin vueltas, fresco y en definitiva honesto.

La función Marciana está naturalmente asociada tanto a la competencia como a la  camaradería, y socialmente es más fácil para el hombre que para la mujer.

Ahora como manejamos las mujeres nuestra manera de resonar con Marte, será compleja e influirá altamente en la clase de varón del que nos enamoramos :

– El placer que les produce ver la fuerza que triunfa e impone su deseo. Buscamos parejas muy agresivas y aguerridas

– La sensación de quedar sometidas para preservarnos de esa fuerza , para nos ser destrozadas. o para contrarrestar puede busquemos varones excesivamente suaves para calmar nuestro pánico interno. Al vincularnos con masculinos débiles por temor puede que también los despotencie cada vez más y ella termine teniendo el total control de la relación.

Es bueno desde el punto de vista energético animarnos a vincularnos con masculinos potentes aunque asusten, para poder a través de estos vínculo descubrir nuestra verdadera potencia,  en vez de asustarse e intentar reprimirla. Tanto como potentizar al otro. Sino en general los varones “domados”, pueden ser “funcionales”, pero en general ( lo habilitemos o no), solemos despreciarlos o aburrirnos.

Habrá que ver en este eterno interactuar de Marte –Venus, buscando nuestra media naranja que nos ame tal cual somos y haga brotar lo mejor de uno, junto con el deseo de que este ser nos ame tanto como para estar dispuesto a dar la vida… que clase de pareja puede sostener esto sin desilusiones, desengaños, peleas, etc. etc…

Como cierre el planeta Neptuno: el Ilusionista, el Soñador y el Hechicero. Nos obliga a preguntarnos: De quien nos enamoramos cuando decimos estar enamorados, del otro verdadero o de la proyección o ilusión que uno se invento del otro, de ese otro inexistente que responde solamente a lo que uno quiere que sea el otro???